Bhakti Caru Swami en bancarrota


por Radha Krishna das

Hemos narrado aquí en El Tambor las recurrentes travesuras financieras de los líderes de Iskcon. Básicamente es una cuestión de gente incompetente, ambiciosa y agitada mentalmente, poniéndose a jugar al gran empresario, visionario y financiero. Son sueños guajiros incontrolables acompañados de impunidad y arbitrariedad, unidos para crear fiasco tras fiasco.

Lo anterior es básicamente posible gracias al sistema totalitario y arbitrario de Iskcon, que le permite a sus líderes actuar sin ningún control, vigilancia ni contrapesos. La GBC --como organismo-- a través de los años se ha ido moldeando como un monstruo caprichoso que le permite a sus miembros hacer lo que se les plazca sin consultar a nadie ni rendirle cuentas a nadie.

Desde tiempos de los once acharyas vimos todas las fincas y castillos que compraron, que con el tiempo fueron embargados o rematados por inviables. Hemos visto nuevos planes de los posteriores gurus y GBCs, alejados de las órdenes de Srila Prabhupada, especulando con dinero y propiedades, que frecuentemente terminan en desastre o en que el líder se robe la plata.

En Latinoamérica tenemos casos como los de la finca de Costa Rica, el templo de Buenos Aires, y las propiedades de México, como ejemplos de robo e incompetencia por parte de los líderes institucionales.

Y antes que nada debemos preguntarnos qué hacen monjes renunciantes metidos en cuestiones financieras que chocan con la naturaleza sencilla y desapegada que debe mantener un sannyasi, a menos que eso sea una manifestación de sus deseos materiales y anarthas. Lo anterior lo expresan con una total impunidad debido a que el sistema se los permite, y es una prueba más de cómo en Iskcon se anuncia a gente ordinaria como si fuera extraordinaria.

Pues el caso más reciente de este tipo de torpeza malvada es Bhakti-charu Swami, a quien ya hemos reseñado aquí como un sentimentalista manipulador, y quien en consecuencia no representa correctamente lo que aparenta ser como sadhu, sannyasi y guru. No es de sorprendernos entones que alguien con semejantes deficiencias de carácter aparezca tiempo después como el protagonista principal de otro fiasco financiero.

La siguiente información es recabada de unas fuentes disponibles en la internet.
Bhakti-charu Swami lleva algún tiempo ya dedicado a los negocios. Primero se puso a producir barras energéticas llamadas Yogui-Bars. Luego incursionó en el mundo cinematográfico produciendo en India una ridícula y ofensiva serie biográfica sobre Srila Prabhupada para la televisión.

Sin embargo, sus energías empresariales las encausó en recientes años hacia una empresa canadiense de reconocimiento aéreo llamada McPharr Geosurveys, de Toronto. En este negocio participaron muchos devotos, entre ellos Bhagavan dasa, y Dayarama das de Mayapura. Por desgracia a esta empresa nunca le fue bien.

Esta empresa se dedicaba a hacer reconocimientos aéreos para localizar depósitos minerales. Esto se hace a través de equipos y sensores muy sofisticados y costosos que sobrevuelan áreas geográficas predeterminadas para generar información que luego es analizada para determinar el tipo de minerales que contienen en su interior.

Este rubro requiere mucho entendimiento técnico y grandes sumas de capital, y no se recomienda para neófitos oportunistas que sueñan hacerse millonarios. Como las ganancias potenciales son colosales, cualquier soñador queda embriagado ante su potencial. En consecuencia Bhakti charu Swami encontró irresistible esta oportunidad.

Pero la empresa tuvo constantes problemas técnicos y financieros. Arrendó aeroplanos para hacer sus reconocimientos aéreos, y Ambarisa das, quien era un inversionista en el negocio, tuvo que terminar comprando una nave para hacerlos.

Hay fuertes sospechas de que el dinero utilizado en estas inversiones era originalmente de los fondos para construir el templo de Mayapur, pero nuestros amigos decidieron "ponerlo a trabajar" para que les diera jugosas ganancias.

La empresa terminó en bancarrota para quitarse de encima a los acreedores. Luego se registró una nueva empresa, AMG India, para continuar el negocio. Pero para finales de 2010 Bhakti Caru Maharaja tenía adeudos por casi once millones de dólares a 150 acreedores.

Bhakti charu entonces comenzó a pedirle préstamos a sus discípulos para comprar una propiedad de Ujjain, la cual usó como garantía para un nuevo préstamo por cinco millones de dólares para sus negocios. Ya antes Bhakti-charu había conseguido de sus discípulos varios millones de dólares.

Conocedores del caso indican que AMG India ya tiene adeudos por ocho millones de dólares. Hay que sumarle los seis millones que Bhakti-charu le adeuda a sus discípulos y los otros once millones. Hagan la suma para entender el tamaño de los problemas de Bhakti-charu Swami.

A pesar de sus pifias, Bhakti-charu Swami siempre tendrá en Iskcon quién se agache a ponerle los zapatos.

Aunque Bhakti-charu sigue pidiéndole nuevos préstamos a sus discípulos, ya no se los dan con la misma facilidad, y sus deudas anteriores no serán pagadas. ¿Qué podemos aprender de todo esto?

1
A no soltarle un solo centavo a Bhakti-charu Swami ni a ningún otro líder oportunista que pueda actuar impunemente y sin controles.

2
A distanciarse de Iskcon y no colaborar económicamente con la institución hasta que se establezca un sistema de controles y supervisión ("checks and balances") que garantice transparencia del uso de recursos.

3
A no iniciarse con Bhakti-charu Swami. Él repetidamente ha demostrado ser falso y sentimentalista, y solo alguien ciego existencialmente podría tolerarlo. La ventaja adicional de no iniciarse con él es evitar que te quite tu dinero para satisfacer sus agitaciones mentales.

4
Aceptar como guru y preceptor espiritual solo a alguien que ya no se sienta seducido por los encantos de maya. Esta va a ser una búsqueda muy ardua porque el mundillo vaisnava contemporáneo está plagado de oportunistas y vividores haciendo el papel de santos.

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