Iskcon e a farsa

Callejón sin Salida


Por Harinamananda Dasa

Antes de empezar este pequeño articulo quiero reconocer el valor de devotos como Sulocana das y el equipo de editores del Sampradaya Sun, así como Radha Krishna das (El Tambor Rugiente), George Smith, Rupanuga das, Aniruddha das y muchos otros contribuyentes a la noble causa de decir la verdad y restablecer a Srila Prabhupada en el lugar donde siempre debió haber estado: en el centro del movimiento espiritual fundado por él. Estos devotos han tenido las agallas de llevar a la luz pública la defensa de la memoria, legado y enseñanzas de nuestro amado maestro espiritual, Srila Prabhupada.

Muchas veces nos hemos encontrado en la situación que mientras buscamos una dirección nos topamos con un callejón sin salida. Ya metidos en el callejón, tenemos que dar la vuelta y regresarnos al punto de partida. La mayoría de las veces hay un letrero que indica que estamos próximos a entrar en una calle sin salida. Si no vemos el rótulo o insistimos en seguir adelante, invariablemente nos encontraremos en la misma situación: tenemos que regresar y empezar a buscar nuevamente la dirección correcta.

En el viaje de la vida espiritual, en el proceso devocional para restablecer la relación que tenemos con Krishna y desarrollar amor a Él, nos toparemos con muchos impedimentos tales como desvíos, baches, curvas peligrosas y calles sin salida. Todos hemos experimentado dichas contingencias. Es precisamente en momentos como esos que las instrucciones del Maestro Espiritual adquieren un valor decisivo, fundamental, tal como el mapa que usamos para orientarnos cuando buscamos una dirección. Si por descuidados, por tercos o por no aplicar el sentido común, ignoramos las instrucciones del Maestro Espiritual, entonces retardaremos nuestro avance en la senda cuyo destino es la devoción pura a Krishna.

En estos últimos treinta y tres años que han transcurrido tras la partida del Sampradaya Acharya, Srila Prabhupada, muchos de nuestros hermanos espirituales se han dedicado a la inútil y odiosa tarea de querer remplazar al sad gurú. Desde los supuestos once sucesores originales de 1978, los que emergieron como tales tras la “reforma” de Nueva Vrindavana (1985), hasta los más de cien que fueron nombrados durante los noventa y la que va del 2000. Tal como dóciles animales que esperan pasivamente que el amo les tire un poco de comida (sin protestar, sin sublevarse, con la boca cerrada, atentos nada más a que su dueño se digne a mirarlos y con desprecio le tire algunas migajas), todos estos advenedizos han permanecido callados ante la herejía perpetrada por la GBC de anular la figura de nuestro maestro espiritual. Esta es la aberración a la que consciente o inconscientemente se han prestado para poder ascender en la escalera corporativa del nuevo ISKCON. Fidelidad incondicional o sufrir la “ignominia” de no ser adorados públicamente por las masas. Qué triste ha de ser pertenecer a una institución en la que no puedas exteriorizar libremente tu opinión, en la que literalmente te han puesto una mordaza. Pero es más triste aún tener que vivir aparentando lo que no eres y encima, aupar a una sarta de impostores, cuando en tu interior te consta que no lo son. No obstante, cegado por el deseo de satisfacer tus sueños de grandeza, permites que la memoria y la dignidad de tu gurudeva sean rebajadas y pisoteadas por kali-celas.


Esta camarilla de malos hermanos espirituales sistemáticamente ha tratado de matar a Srila Prabhupada. No sólo lo envenenaron o empecinadamente insisten en encubrir este maha-magnicidio, sino que han cometido el sacrilegio de editar sus libros. Han cambiado a su antojo sus significados (“mis éxtasis espirituales” SP) para acomodarlos a sus mezquinos intereses. Y lo han hecho con el propósito premeditado de promoverse ellos al mismo nivel de Srila Prabhupada, e, incluso, más que eso: ¡tratar de superarlo! Prueba de esto es el nefasto Hridayananda das, que no sólo dice abiertamente a su caterva de fanáticos que Srila Prabhupada está muerto, sino que Su Divina Gracia se equivocó y “sobrepasó su autoridad” al contradecir los postulados “irrefutables” de la ciencia moderna. Otro ejemplo es el desventurado de Jayapataka, que por muchos años se ha dedicado a concretar su bien planeada y desbocada campaña de reemplazar a nuestro Srila Prabhupada, sin darse cuenta que ha llegado al final de su callejón sin salida. Hace una semana, sin reparos por parte de los devotos del templo de Los Ángeles, Jayapataka no tuvo empacho en recetarse un “vyasa-puja” de ¡4 días de duración!”, del cual habrá una intolerable repetición en India en mayo próximo. ¡Esto es inadmisible para cualquier discípulo de Srila Prabhupada! Con esta fiesta de “pan y circo”, Jayapataka, con el mudo consentimiento de todo ISKCON, rebaja y opaca la posición de Srila Prabhupada. En nombre de servicio a Srila Prabhupada, ¡nadie puede cometer el desmán de auto-organizarse un ceremonial de alabanzas de 4 días de duración en ambos hemisferios! Esto es una burla, un insulto a la memoria de Srila Prabhupada. ¿Acaso no fue él que dijo que no debíamos imitar a las grandes personalidades, sino seguir sus pasos? ¡Ni siquiera Srila Prabhupada tuvo semejante derroche de pleitesía! Por Dios, ¿dónde están la humildad y la sencillez, las virtudes insignia de los verdaderos seguidores del Señor Chaitanya Mahaprabhu? ¡Al diablo con los sentimientos de la mayoría de sus hermanos espirituales y devotos con devoción exclusiva a Srila Prabhupada, cuyo corazón se les retuerce de dolor de ver esta orgía de vanidad y prepotencia, nunca antes vista en la historia del vaishnavismo!


En lo personal, mientras no limpie su nombre en las cortes, Jayapataka es uno de los cómplices (específicamente nombrado tanto en el libro Someone Has Poisoned Me como en libro Judge For Yourself) de la conspiración de matar a Srila Prabhupada por envenenamiento. La GBC, de quien Jayapataka es sin duda el miembro más poderoso, cree que con ignorar los clamores de la comunidad internacional de vaisnavas para que se esclarezca esta bien sustentada acusación, y con el paso inexorable de tiempo, este tema horripilante quedará sepultado para siempre. Y así habrá logrado su objetivo.

Para nosotros los discípulos de Srila Prabhupada que no nos hemos doblegado a la GBC, es triste ver como los mentados usurpadores alimentan sus ego festejando sus cumpleaños en los centros establecidos por Srila Prabhupada, con toda pompa y por días enteros en un intento fatuo y pecaminoso de pretender equipararse con el único Sampradaya Acharya, Srila A.C. Bhaktivedanta Swami Maharaja Prabhupada. Toda esta farsa la vimos visto antes (¿recuerdan las fastuosas zarabandas de Bhagavan das?), y ahora la volvemos a ver con renovados bríos, …¡sin que nadie la cuestione!


Uno tras otro, sin excepción, todos estos usurpadores se han metido en un callejón sin salida. Muchos, después de haberse promovido al nivel de “almas liberadas”, han tenido que retroceder, con toda la pena y sin nada de gloria, y volver al punto de partida: punar musika bhava. Unos están en hundidos en la complacencia de los sentidos, y otros están en el infierno. Otros más, como Hridayananda y Jayapataka, por soberbios, y a pesar de las advertencias de los letreros, siguen tratando vanamente de atravesar la pared al final del callejón sin salida. Pero de algo estamos seguros: ¡NO PASARÁN! Sri Krishna, el Señor Supremo, no los dejara pasar. Srila Prabhupada es sin duda el único e irremplazable Sampradaya Acarya para los próximos diez mil años. Ni Hridayananda, ni Jayapataka, por más maniobras que realicen, podrán desplazar a Srila Prabhupada de su excelso pedestal. Estos envidiosos pasaran a la historia como tales: seres que desarrollaron envidia de su gurú. En consecuencia, tarde o temprano tendrán que regresar al nivel al que realmente pertenecen: devotos neófitos y ofensivos. Qué decir de sus doctrinas maquiavélicas y circos ambulantes; ni sus títulos, ni sus seguidores, ni sus jugosas cuentas bancarias, ni sus imponentes samadhis, les servirá de boleto para entrar en los pasatiempos eternos de Radha y Krishna, ahí donde Srila Prabhupada está. El tiempo y los devotos valientes del Sampradaya Sun y El Tambor Rugiente mostrarán lo que realmente son: ¡codiciosos usurpadores! Sus vidas se sumarán a las muchas que ilustran lo de no debe hacerse en el sendero de la vida espiritual, es cual es estrecho como un paso de montaña y cortante como el filo de una navaja.

¡¡Sampradaya Acharya Srila Prabhupada, KI JAYA!!

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