EL MONO EMPALADO 8

Parecía que el modelo era siempre el mismo. Timothy Leary pensó que podría usar drogas para encontrar la paz y la luz y había acabado sembrando la muerte y la adicción. Los Estudiantes por una Sociedad Democrática habían empezado protestar contra la violencia y habían terminado de usarla. Había pasado todo el tiempo. De alguna manera, los movimientos de los años sesenta, todo terminó por convertirse en lo contrario de lo que habían comenzado a ser.

 "Hola, perdona que te moleste. Soy el sargento Westfall, desde el despacho del sheriff. Estoy investigando la desaparicion de Chakradara, Chuck St. Denis. No os importa si me paso por ahi un momento." "Bueno, supongo que no tengo nada que objetar, respondió la devota que le respondió al teléfono, solo que  yo no se nada al respecto." Durante varias semanas Westfall estuvo visitando la comuna en sus ratos libres para llamar en todas las puertas. Todo lo que había investigado hasta ahora lo había convencido de que el caso estaba lejos de reventar, pero él lo único que pretendía era seguir presionando. Al principio la mayoría de los devotos le temían y el mismo presidente de templo, Kuladri les había prohibido que hablaran con él, pero un devoto que actuaba como su contacto lo había llamado un día para contarle lo que había escuchado. Y había ademas nuevas fuentes de información. Todos ellos tenían una cosa en común:que odiaban Drescher. ¿Quien fue el que llamó a ese jodido shérif ? Pregunto Drescher a Nick. Acabo de ver a ese hijo de perra meterse en una de las casas de Wheeling Creek. No será Ambudrara quien lo llamó. ¿Que carajo tiene ella que ver en todo esto? ¿Sera tal vez que no logra olvidarlo? Drescher se puso entonces a despotricar contra Kurt Cleaver quien era uno de los pocos devotos que no le tenían miedo." Asesino, no eres mas que un criminal" le gritaba Kurt cada vez que se topaba con el. ¿Que se te ha perdido por aquí? Tendrias que estar mas bien entre rejas." "A tu vecino le valdría mas mantener la boca cerrada" le dijo Drescher a Nick. "Dile que si no cierra el pico, le va a ocurrir algún accidente." La pobre Debra estaba como poseída por un fantasma. Cuando se tumbaba por las noches sobre la cama no lograba conciliar el sueño y escuchaba la voz de Chuck. Cada vez que se oída un crujido en la vieja casa de madera, ella daba un brinco pensando que había regresado. Luego volvía a tirarse en la cama abrazada a la almohada, convencida de que Chuck iba a presentarse en cualquier momento y al momento se estremecía de terror pensando que Drescher se presentaba para matarla. No le cabía la menor duda ahora de que fue Drescher quien mató a Chuck, aunque seguí sin comprender el porqué. No podía ser en modo alguna aquella estúpida historia de la violación. La razón tuvo que haber sido otra.Mientras mas lo pensaba mas se refugiaba en los niños. Una mañana, solo dos meses antes que desaparecieran Radheya el hijo de Chuck que contaba solo 4 años y Rohini, el hijo de Reid. Eso no era inabitual y pasaron bastantes horas antes de que Kuladri, el presidente del templo empezó a llamar a los devotos para preguntarle si habian visto a los niños. Nadie sabía nada de ellos. La cosa rayaba ya en la desesperación y Kuladri organizó equipos de rescate asegurandose que ningún rincón de la comuna quedase sin peinar. La primera que llamó fue precisamente a Debra Gere. Tan pronto como fue puesta al corriente se fue corriendo donde los Cleavers para preguntarles si tenían alguna noticia. Entro en la cocina y allí estaba Dan Reid jugando a las cartas con Kurt y dos devotos mas. "Daruka, preguntó ¿ Estas al tanto de que Rohini ha desaparecido? La mitad de la comuna lo anda buscando." "Si que me he enterado, dijo sin alterarse. "No te preocupes que ya volverá." Debra perdió los papeles. Se puso a correr por toda la cocina mientras gritaba. ¿Como puedes quedarte ahí sentado, mientras todo el mundo anda por ahí fuera buscando a tu hijo? Esta empezando a oscurecer y hace frio. ¿Acaso no te importa? Reid no dijo palabra. Dejó las cartas sobre la mesa y salió. Los cuerpos fueron encontrados aquella noche. Los chicos aparecieron asfixiados dentro de un refrigerador que se encontraba cerca del invernadero, donde se almacenaban las flores que servían para las guirnaldas de las deidades del Palacio Dorado. Atrapado entre los dos cuerpos se encontraba también un conejito. Dan Reid también subió hasta donde estaba el refrigerador y miro dentro. Cuando vio los cuerpos de los niños, se tiro al suelo gritando y golpeando con los puños. Mientras permanecía insomne por las noches, Debra se preguntaba porque Reid haba matado a su marido. No pudo ser tan solo por la venta de la casa.  ¿Tal vez hubiera retorcido las cosas al punto de culpar a Chuck por la muerte de su hijo? O tal vez fuera que Drescher se la tenia guardada a ella por lo que había ocurrido con Jayadeva, su hijastro de dos años. Debra fue interpelada una mañana por Brenda Reid, un lunes por la mañana para ponerse de acuerdo sobre el servicio de comadrona. Cuando Debra entró en su casa, Brenda entaba sentada en el suelo jugando con los dos niños de Drescher. "Tom y Suzanne se han ido a la ciudad un par de días y yo les cuido a los niños hasta que vuelvan." Debra le echó una ojeada a Jayadeva y se quedó horrorizada. Tenia un chichón en la cabeza del tamaño de una pelota de golf. ¿Como ha podido ocurrir una cosa así? Preguntó alarmada. "Eso no es nada, mirale como tiene la espalda." Debra se dio la vuelta y le pasó la mano por sus finos cabellos y pudo detectar seis o siete bultos del tamaño de canicas. Le levantó la camiseta y pudo constatar que tenia la espalda llena de moretones. "Jayadeva ¿quien te ha hecho todo esto? "Mi Mami", respondio el crio. ¿Porque no me lo dijiste antes, increpó a Brenda. "Mi marido me dijo que no me implicara en esto." "Esta bien, yo si que voy a tomar cartas en el asunto." Aquella misma noche se lo contó todo a Nick y por la tarde fueron a hablar con Kirtanananda. El guru dijo que quería que se investigara el asunto. Cuando Drescher y su mujer volvieron al día siguiente, se enteraron de que Debra les había denunciado, pero ambos negaron haber maltratado al niño. La investigación requerida por el guru nunca tuvo lugar. Debra no paraba de darle vueltas a aquel incidente. Ella denunció los malos tratos el lunes y Chuck fue asesinado el viernes. Podria ser que Reid y Drescher lo hubieran matado por el incidente de los niños. Aproximadamente un mes después de la desaparición de St. Denis, Debra decidió que tenia que abandonar la casa donde estaba. Su única alternativa era mudarse a la vieja casa de Drescher, la que había reservado para su madre que se encontraba justo en medio de Tolovan, el enclave de todos los perro-flautas y tan solo a cien metros de sus amigos los Cleavers. Ella pensaba que se encontraría mas segura allí. El día después de su mudanza, Kirtanananda hizo una incursion en la oficina de la contabilidad de Nueva Vrndavan.

"Asi pues, Ambudrara se ha mudado de casa, le dijo a Howard Fawley, el tesorero de Nueva Vrndavan. ¿Que crees que deberíamos hacer con la otra, ahora que esta vacante?

"No merece la pena que la reparemos. Tenemos asuntos mas importantes en los que ocuparnos. La casa esta asegurada en 40.000 dólares. Vale mas quemada que en pie."
"Mira pues lo que se puede hacer", concluyó el guru.
"Si estamos dispuestos a hacerlo, hay que actuar rápido. La póliza de seguros contempla una cláusula de inabhitacion. Si permanece vacía mas de 270 días, el seguro queda automáticamente anulado. En ese caso, no obtendríamos ni un céntimo.
"Mira e ver lo que se puede hacer" Insistió Kirtanananda. Fawley llamó a su asistente, Dan Reid.
"Yo creo que Kirtanananda quiere que quememos la antigua casa de St. Denis. Vete y me lo confirmas, si Drescher estaría dispuesto a hacerlo".
"Yo ya le hablé del tema" Reid se fue a buscar a Kirtanananda y lo encontró cerca del Palacio Dorado.
"Fawley le habló a usted sobre la posibilidad de incendiar la vieja granja y quiere saber si ese es su deseo ya que Drescher estaría dispuesto a realizarlo."
El guru asintió con la cabeza y Reid se fue entonces donde Tawley quien abrió el cajón y le entregó 450
dólares.
"Drescher pide un revolver como recompensa por meterle fuego a la granja, consiguile algo decente."
Reid se fue a ver a Todd Schenker, uno de los dos
especialistas en armas de la comunidad, ya que él no sabia nada de armamento. Shenker quería asegurarse en conseguir lo que Drescher realmente quería. Se fueron pues juntos Moundsville y compraron un Phyton Magnum del calibre 3,57. Reid le entregó el arma a Drescher cuando volvió a la comuna. En mitad de la noche del 14 de julio, Drescher penetró en la granja desierta, las bijas maderas chirriaron bajo sus pies. Se encontraba en la sala de estar cuando escuchó un ruido proveniente del primer piso, echo mano a su pistola y gritó: "Si hay alguien ahí arriba, que salga inmediatamente" y anadeó: "Estoy armado." Pero no hubo respuesta. La casa estaba vacía.
Subió a paso de felino por las escaleras arrimandose al muro para no hacer ruido y empezó inspeccionando las habitaciones. Entro primero en el dormitorio de donde St. Denis le dio el beso de adiós a Debra y empujo una puerta que estaba cerrada. En la repisa habia todavía un sombrero. Era el favorito de Chuck. Lo llevaba puesto siempre que trabajaba en el Vivero del Niño Azul. "Vaya mierda de sombrero" murmuró y bajo de nuevo la escalera.
Se dirigió a su camioneta y sacó un bidón de gasolina y volvió a la casa para rociarla de arriba a bajo, por todos los rincones, luego sacó la enteja de un aparato de i
gnicion a distancia que llevaba en el bolsillo, que funcionaba como una radio. Se subió luego al camión y se alejó de la granja. Después de varios cientos de metros, se paró en un claro del bosque. Sacó el transmisor y apretó el botón. Estaba esperando que empezara a sonar la alarma, pero después de aguantar un rato, nada sucedió así es que volvió a subir en la furgoneta y fue a ver que estaba pasando. El mecanismo de ignición a distancia no había funcionado. Se vio pues obligado a aparcar su camioneta y se refugió en el porche. Agarró un puñado de hojarasca seca, sacó una cerilla la prendió y la arrojo al interino de la casa por la ventana.
El impacto de la primera explosión rompió los cristales de todas la ventanas e hizo tambalearse a Reid, quien se sobrepuso como pudo y salió corriendo hacia el coche. No habia tan siquiera acanzado su destino cuando se escucho una segunda explosión en el primer piso. Los pedazos de cristal roto se esparcieron por todas partes.
La compañía de seguros llevó a cabo una investigación y encontró un bidón de gasolina cerca de la casa y llegó a la conclusión de que el incendio era sospechoso, pero no obstante pagó. En diciembre de 1983 envió a Nueva Vrndavan un cheque de 40.000 dolares.
Años mas tarde Artur Villa, Howard Fawley, Dan Reid y Thomas Drescher fueron todos inculpados por su participación en el incendio intencionado. Kirtanananda resultó, no obstante, absuelto.
Pocos días después del incendio, Drescher y Reid abandonaron la comuna. Reid se fue a Gardena, California, donde se había criado. Encontro un trabajo temporal de contable en una empresa de Beverly Hills. Drescher y su legitima esposa, Suzanne Bleudeu, viajaron por Obregon y Montana.
Acostumbrada a vivir del timo, Zuzanne encajó perfectamente en el equipo de sankirtan femenino de Nueva Vrandavan.  
De vuelta otra vez a Nueva Vrndavan, Debra y Nick, quienes habían sido siempre buenos amigos, estrecharon aun mas su relación. Nick se buscó un furgón y pudo así recoger toda la madera que había vendido St. Denis y le devolvió el dinero a Debra. Todos los fines de semana cosechaba las flores y plantas del Niño Azul y las entregaba en las tiendas, dandole siempre todo el dinero de la venta a Debra. Pero Nick nunca le reveló a Debra lo que Drescher le había confesado. Nick se decía a si mismo que todo los miembros de la comuna sabían lo ocurrido y en algún momento alguien apuntaría con el dedo a Drescher y Reid. Cuando esto ocurriera, él mismo iría donde la policía y se lo contaria todo.
Debra se estaba quedando muy delgada. Su brillantes bucles rojizos habían perdido el lustre, su piel se había vuelto tan pálida que parecía embalsamada. Habia decidido que la única manera de quitarse a Chuck de la cabeza sería absorberse completamente en la Conciencia de Krshna. De manera que cada día cantaba sus 16 rondas, se levantaba a las 4 para asistir al servicio del templo. Cierto día del mes de septiembre, que se disponía a volver a casa después del programa, se cruzó casualmente con Drescher en plena autopista. Toda asustada se metió en la desviación torcida y polvorienta que la conducía a su casa, donde llegó como un torbellino y se abalanzó sobre el teléfono.
"Ha vuelto, Drescher ha regresado" gritó muy agitada. "Ahora mismo salgo para allá" le respondió el sargento Westfall.
Hizo falta toda una estratagema para poder calmarla. Westfall no era mas que un policía frustrado y nunca pudo recabar la suficiente evidencia para arrestar a Drescher y Reid. Sabia que Reid era débil y que si  un buen día se despertaba con los huesos en la cárcel y una condena a cadena perpetua sin duda que se mostraria dispuesto a contar toda la verdad si el juez le prometiera que le rebajaría la pena. Pero Westfall estaba en un callejón sin salida porque no encontraba a nodie que se interesara en este caso, al manos que se presentara con el cuerpo del delito, con un testigo de cargo o con el arma del delito. A falta de lo cual el asunto no era otra cosa que un caso mas de "persona desaparecida." El sargento se pasó muchas horas intentando convencer a Tom White, el fiscal del distrito para que iniciara las diligencias de apertura de un caso criminal. Pero White no mostraba el menor interés ya que no redundaba en su prestigio el llevar a la corte un caso que no pudiera ganar.
"Donde no hay cuerpo, no se puede probar la culpabilidad" respondía cada vez que Westfall le sacaba el tema.
"Sabes en lo que va a acabar todo esto", le preguntó un día a su su mujer." Nadie hace ni un molesto caso, todos piensan que los Krishnas son una banda de "colgados"
"Pero estamos ante un asesinato, le replicó su mujer, Si la policía no se preocupa ante un asesinato ¿ A quien pues habrá que acudir?
"La policía piensa que su misión no es otra que la de proteger al ciudadano de bien. Los Krishnas no son dignos de interés porque ¿Que persona que esté en sus cabales se va unir a esta gente? Cuando alguno de ellos resulta desaparecido, los policias se enconguen de hombros y comentan: ¿Que se puede esperar de estos "Hairy Kritters" ( Bestias Peludas)?
Westfall no tenia demasiada esperanza de que el caso pudiera estallar pronto, pero así y todo él no estaba dispuesto a abandonarlo. Mientras se dirigía hacia Tolavan decidió ponerse al nivel de ella y cooperar.
"Esa gente no van a hacer nunca nada contra esos criminales, mas bien los dejaran campar a sus anchas" le increpó Debra.
"Yo te prometo que un día los arrestaré." Fue la respuesta del Westfall, aunque tarde 25 años pero lo lograré."
Mientras Westfall se encontraba allí con Debra, Drescher estaba al otro lado de la comuna, llamando a la puerta de la caravana de Nick.
¿"Como te va doctor… listo para seguir corriendo conmigo"?
Dos días después empezaron otra vez con su carrera matutina. Los arboles habían perdido las hojas, el suelo se cubría de una alfombra húmeda y multicolor. En cuanto empezaban a correr podían observar como el aliento se convertía en nube. Nick guardaba silencio, solo alguna vez se le escapaba un gruñido. Mucho antes de que Drescher se fuera, había empezado ya a odiar a estas carreras que hacían juntos. Ahora que había vuelto, era aun peor que antes. No se atrevía a mirar a Drescher a los ojos. El hecho de saludarlo sin sentir miedo se había convertido en algo imposible.
A eso de mediodía, en medio de su recorrido, Drescher miro a Nick y manteniendo un ritmo estable le preguntó: "Doctor, si tu tuvieras que hacer desaparecer un cuerpo que usarías?
Nick se quedo perplejo. Se paró un segundo y trató de excusarse: "Bueno, nunca pensé en algo así"
"Venga, Doctor, tu sabes lo que hay que hacer"
"Bueno, tradicionalmente se usa la cal viva" Replicó Nick.
"La cal ¿El acido no serviria en este caso?
"Supongo que si. Porque lo dices? ¿Que es lo que quieres hacer?
"Si no hay cuerpo, no hay culpable"
¿Quieres decir que vas a volver a desenterrar el cuerpo? ¿Serias capaz de tal cosa?
Drescher se encogió de hombros. Se paró para pensar. Nick añadió. ¿Donde lo enterraste? ¿Cerca de aqui?
Drescher lo fulminó con la mirada, mientras le decía: "Venga ya Doctor,¿No estarás pensando que te lo voy a decir, ¿verdad? ¿Porque me lo has preguntado?
No hay ninguna razón para ello. Tu me has provocado. Venga, terminemos esta carrera. Esta seria la ultima vez que correrían juntos.
Varios días después, muy temprano por la mañana, Drescher irrumpió en el garaje de la comuna y se llevó media docena de bidones de plástico de acido muriatico, con el que los devotos lavaban las manchas de cemento que caían sobre los baldosines. Subió los bidones en la ranchera y se fue hasta el arroyo donde St. Denis estaba enterrado. Paso casi toda la mañana volviendo a reconstruir el dique. Cuando hubo terminado, se puso en pié sobra la tumba de St. Denis y perforó la tierra con una barra de hierro, llenando luego los agujeros con el acido. Enseguida empezó a formarse una película amarillenta sobre la superficie húmeda de la tumba.
Dos semanas después de su carrera con Drescher, Nick Tsacrios estaba un día lavando ropa sucia en la lavandería automática de Moundsville. Metió la mano en la secadora y tocó la ropa, aunque estaba todavía un poco húmeda, pensó que tenia tiempo de sobra ya que solo eran la 10,45 y le quedaban 15 minutos hasta la hora de cierre. Era ya casí la hora de irse y no se percató de los fogonazos de faros ni tampoco se percató que al lado de su coche había una ranchera blanca. Estaba todavía mirando su ropa en la secadora cuando entró Drescher en la lavandería.
Hola Nick ¿Como te va la vida? Andaba por aquí dando una vuelta, para matar el tiempo, cuando vi tu coche aparcado fuera y me dije voy a buscar a Nick y nos tomamos un par de cervezas juntos."
Nick sintió como un escalofrío de miedo pero no dijo nada. Abrio la puerta redonda de la secadora y sacó un puñado de ropa todavía caliente y oliendo a limpia, luego se giró para mirar a Drescher.
"Tirtha, por quien me tomas, piensas que soy tan idiota como para subirme en el furgón contigo. Tu me quieres matar porque sabes que sé demasiado."
"Doctor, me sorprendes, respondió Drescher, imitando el tono de un perrillo herido. Tu y yo somos amigos. Si no puedo confiar en ti , en quien si no?
Nick se esforzaba por concentrarse en recoger su colada. Su mente estaba en blanco, sin saber cual seria la movida siguiente.
"Venga Doc, vamos a dar una vuelta juntos, nunca imaginé que pensarás así de mi."
Antes de que Nick tuviera tiempo para responder, la puerta de la lavandería se abrió de repente y un hombre bajito y medio calvo irrumpió y dijo: "Es hora de cerrar. Vayan recogiendo sus trapos." Nick le respondió. "Nos vamos todos juntos. Drescher cruzó su mirada con la del encargado de la lavandería y dijo: "Esta bien doc, si es así como piensas de mi , mejor será que nos veamos en otro momento."
Y se marchó solo. Nick ni siquiera se atrevió a verlo salir y subirse en su camioneta. Ordenó sus trapos en una bolsa de plástico, se montó en su coche y se volvió a su casa. Aquella noche no logró conciliar el sueño. Por la mañana temparano, subió por las escaleras, se abrazó con Debra le pidió prestado a su vecino un camión, encauchó su caravana y se translado donde Debra.
Ella lo vio acercarse y salió al porche a recibirlo. Aparcó la caravana y subió por las escaleras, le echó los brazos al cuello y le suplicó:
"Ambudrara, tenemos que hablar."
Entraron en el pequeño recibidor y le contó todo con detalles, empezando con la caminata con Drescher el día después del asesinato de St. Denis y terminando con la escapada de anoche de la lavandería. Debra le suplicó que fuera a ver al Sargento Westfall y se relatara todo, pero Nick se negó: "La policía sabe perfectamente quien lo hizo y no han movido un dedo." Y repetía una y otra vez: "Si Drescher llega a saber que yo estoy hablando con Westfall, me matara con toda seguridad. Lo mejor que podemos hacer es dejar pasar el tiempo y esperar que Drescher se vaya otra vez."
Pasaron las semanas, Nick se transfirió a casa de Debra. Por la noche, cuando se acostaban, Nick escondía un colt 45 debajo de la almohada.
Gradualmente, ambos se sumergieron en la rutina. Pasaban largas horas en la clínica y con el paso del tiempo el recuerdo de Chuck dejo de obsesionar a Debra,  quien seguía asistiendo regularmente al programa de Mangala Arti cada mañana junto con Janet Cleaver. Un día se retrasaran bastante, al punto que cuando llegaron al templo el programa estaba ya casi terminando y cuando llegaron se encontraron bailando frente al altar de las deidades nada menos que a la mujer de Drescher: Suzanne Bleudeu.
"Fijate quien esta ahí" No me lo puedo creer. Vamos a abordarla."
Las dos mujeres cruzaron el templo y fueron donde estaba ella, la agarraron por el brazo y la sacaron fuera. Le golpearon en la cara y en la cabeza y cuando esta cayó al suelo la pisotearon, dejandola tirada en suelo toda llorosa.
"Has perdido la cabeza, Ambudrara, le reprocho Nick cuando esta le contó lo sucedido.¿Como pudiste hacer una cosa así?
"No se lo que me ocurrió. pensaba que tendría que hacer algo. Si hubiera sido un hombre me hubiera enfrentado directamente a Drescher. Pero soy tan solo una mujer y por eso arremetí contra su mujer."
"Ten por seguro que Tirtha la va a emprender contra nosotros. ¿que vamos a hacer ahora?
Era ya mas de media noche cuando sonó el teléfono. Debra y Nick estaban ya en la cama durmiendo. Se despertaron los dos y escucharon la llamada. Al final fue Nick quien descolgó: 

"Cava una fosa. Vete cavando una fosa." Gritó Drescher.
El Doctor Nick no podía quedarse sentado sin mas y esperar a que Drescher viniera a matarlo. Tenia que hacer algo. El no podía matar a Drescher. Era un vegetariano quien ni siquiera podía pensar en matar a un animal, que decir de seres humanos. Lo primero que pensó fue salir corriendo, desaparecer pero ya lo hizo una vez cuando viva en Florida y juro que no volvería andar como un fugitivo. Lo único que quedaba por hacer es lo que le había aconsejado Debra: ir a denunciar el caso a la policía.
Nick le contó toda la historia al sargento Westfall y este lo relato a la policía. Westfall lo creyó, pero la policía no. Llegaron a al conclusión de que dado que Nick tenia antecedentes penales por trafico de drogas no era un testimonio fidedigno y los demás agentes Tom White, el mariscal del condado y el fiscal del distrito no se arriesgaban a perder su reputación presentando como prueba un testigo de cargo con antecedentes penales.
La cuestión de la complicidad de Kirtanananda en el asunto fue completamente eludida por las autoridades y el guru, por su parte, negó rotundamente que tuviera nada que ver con el asesinato de St. Denis.
Westfall mantuvo el caso abierto, esperando que algún día ocurriría algo que esclareciera las cosas. Pero por lo demás, a pesar de todos los intentos y propósitos, la investigación sobre la desaparición de Chuck St. Denis quedaba tan muerta y enterrada como el propio St. Denis
 
 

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