La carta que NO me pidió que escribiera- 2



(Satsvarupa das escribió el texto "La carta que me pidió que escribiera" en honor a Bhakti Tirtha Swami, luego de que falleciera de cáncer en junio de 2005. A mí Bhakti Tirtha no me pidió que escribiera nada, pero de todos modos hice una reseña de lo que vi y pensé durante su convalecencia hasta que falleció. Esta nota es la segunda parte de esa reseña escrita en octubre de 2005.)

por Radha Krishna das


Mucha gente ha aprovechado sus propios padecimientos de manera muy exitosa para ayudar a crear conciencia social. Me viene a la mente el caso de Christopher Reeve, actor que encarnó a Superman, pero quien luego quedó tetraplégico al caerse de un caballo y dedicó el resto de su vida a causas de gente con problemas motores. Pero quizá para Bhakti Tirtha hacer lo mismo que Reeve no hubiera sido tan glamoroso como presentarse como el nuevo Vasudeva-datta. Sin embargo, hubiera sido más valioso hacer campaña para que los devotos se hicieran chequeos médicos y se preocuparan por su salud. ¿Qué acaso no terminaba Srila Prabhupada siempre sus cartas con un “Espero que te encuentres bien de salud”?

Y lo anterior toma mayor importancia si consideramos el desastroso historial de Iskcon en el cuidado de sus asociados. A las vacas no les ha ido muy bien, ni a los niños, ni a las mujeres, ni a los devotos que sirvieron a la institución durante 20 años y que luego se empiezan a preguntar “¿ahora qué?”. El tiempo pasa volando, los devotos comienzan a envejecer, no tienen seguro médico, ni ahorros, ni chequeos médicos. E Iskcon no les va a proveer nada de lo anterior, excepto si son miembros de la élite institucional. Pero en vez de atacar estas carencias tan graves mediante acciones y resultados tangibles, Bhakti Tirtha Swami prefirió presentarse como la encarnación de la compasión, anunciando que se ofrecía en sacrificio para el bien de los demás.

El otro día estaba hablando con mi sobrina, y ella me hizo una observación muy pertinente al respecto. Tomo con seriedad su opinión pues está bien educada (maestría en administración publica en Harvard, y doctorado en resolución de conflictos en M.I.T.). Me dijo que cualquier organización que le otorga atributos tan desmedidos a sus dirigentes, se encuentra todavía en la etapa mesiánica de su existencia.

La verdadera compasión dentro de una organización debe ser el resultado de una política oficial de respeto total hacia sus miembros, en la que se reconocen las cualidades y los derechos que ellos tienen. En Iskcon esto todavía no puede exisitr, debido a su cultura interna paternalista y a sus estratos estancados de autoridad administrativa, que desobedecen las instrucciones de Srila Prabhupada al respecto.

Si Iskcon hubiera adoptado una estructura funcional basada en la olvidada Dirección de Administración, hoy la compasión sería ya una realidad cotidiana. No sería necesario que individuos llenos de privilegios (como Bhakti Tirtha Swami) estuvieran abanderando causas etéreas (como la de su compasión estilo Vasudeva-datta), que en realidad sólo sirven para resaltar su propio prestigio personal --en vez de abordar realmente el problema del bienestar comunitario.

Pongamos ahora las cosas en perspectiva. Bhakti Tirtha Swami no era una persona típica u ordinaria. Quizá su vida incluso fue lo suficientemente interesante para que él mismo comisionara y pagara para que le escribieran una biografía. Por otra parte, sus creencias personales y comportamiento estaban frecuentemente muy distantes de los representantes auténticos del excelso linaje de la Gaudiya Vaisnava Sampradaya.

Consideremos primero sus libros, que han causado muchos cuestionamientos entre devotos serios e inteligentes. En respuesta a los señalamientos que le estuvieron haciendo a Bhakti Tirtha sobre estos, él se limitó a declarar: “Este es problema de ellos, no mío”. Recuerdo que en una ocasión él me regaló un ejemplar de su libro “Liderazgo para una Era de Conciencia Superior”. Mi honesta opinión es que este libro se queda corto comparado con otros libros karmis (y digo karmis porque su libro también es karmi) que tratan sobre líderazgo, salud, control del estrés, compasión, evolución individual, e incluso ideas new-age de fusión. Deepak Chopra, el Dalai Lama, Stephen Covey, Jack Welsh y el Dr. Phil son muy superiores cuando abordan estos temas. Y por desgracia, en muchos de los otros libros de Bhakti Tirtha --como es el caso de su ensayo “Morir antes de Morir”--, apenas se menciona a Krishna o se le omite por completo.


Y es imposible olvidar los atuendos, bastones, coronas, sombreros y demás accesorios extraños que a Bhakti Tirtha le encantaba vestir. Quienes lo defienden a ultranza señalan que todo eso era parte de su prédica no ortodoxa —los ajustes que tuvo que hacer conforme a los tiempos y las circunstancias. En lo personal, me convence e inspira más la foto de Srila Prabhupada en la Plaza Roja de Moscú. Él se rehusó a vestirse con ropa que complaciera a los comunistas, y se mantuvo fiel a su herencia vaisnava. Y cuando Srila Prabhupada vino a México no se vistió de mariachi para agradar a la gente. ¿Y qué decir de un sannyasi con corona? En efecto, Bhakti tirtha se ponía una corona, y se veía igual de bobo que su compadre Kirtanananda quien también a veces usaba una.


Por desgracia, Bhakti Tirtha consideraba todas estas locuras como prueba de su evolución espiritual. Incluso él le pedía a los devotos que disfrutaran todas sus frivolidades. Y llegó al extremo de concebir un museo para alojar su colección de objetos. “Cuando mi biografía completa sea publicada y algunos de ustedes luego visiten el museo que se está estableciendo y vean los locos atuendos, coronas, bastones y libros que tenía de referencia, se preguntarán cómo es que yo parecía una persona cuerda”. Disculpa Maharaja, pero muchos no te consideraban muy cuerdo. Y, ¿puedo sugerir dónde instalar el museo? Pues en Las Vegas, cuna de excesos y superficialidad. Pero todavía sería mejor vender toda esa maya y con el dinero comprarle un seguro médico a algunos devotos.

Y no podemos olvidar el vudú. Hace algunos años tuve una conversación con Bhakti Tirtha aquí en México, y me di cuenta cómo a cada instante él trataba de desviar la plática hacia la magia negra, conjuros y poderes ocultos. Cuando le dije que pensaba que todo eso era pura basura supersticiosa, empezó a gritarme que debería empezar a creerlo. Le contesté que esas cosas sólo pueden afectarte si aceptas rebajar tu conciencia a ese nivel.

Le expliqué cómo en el verano de 1519 estaban los conquistadores españoles avanzando hacia la capital mexica y derrotaban sistemáticamente a todos los guerreros aztecas que se les enfrentaban en el camino. Moctezuma se empezó a desesperar y elaboró todo tipo de conjuros mágicos y maldiciones para que los españoles no pudieran avanzar más. Pero como ellos no creían en esa magia, siguieron de frente y al final capturaron a Moctezuma.

Bhakti Tirtha quiso abordar todo el espectro de las creencias bizarras. Por consiguiente, también se adentró en el mundo de las relaciones extra dimensionales. Él hablaba repetidas veces de aparecérsele a la gente en sueños y mantenerse en contacto con ellos en una dimensión distinta. En abril pasado dijo lo siguiente: “¿Por qué estoy ahora a punto de iniciar a más discípulos si me voy a ir en poco tiempo y al 99 por ciento de ustedes no los voy a ver de nuevo en esta encarnación, excepto si me les aparezco a ustedes a través de visiones, sueños, sonido, etc? … e incluso algunos tienen una conexión conmigo desde vidas pasadas”.

Ciertos líderes avalaron la existencia de estos encuentros nocturnos. Por ejemplo, Radhanath Swami reveló que Bhakti Tirtha le dijo que seguirían en contacto incluso luego que dejara este mundo. Y según Bhakti Charu Swami, en la última conversación que tuvieron, Bhakti Tirtha le aseguró: “No te preocupes, incluso después de que me vaya, regresaré contigo. Seguiremos en comunicación. Seguro sabes que el plano físico no es el único en el que podemos relacionarnos”. Palabras traídas de La Dimesnión Desconocida.

En consecuencia, algunos líderes ya se apuntaron para usar este tipo de comunicación interpalnetaria. Por ejemplo, Lokanath Swami dijo esto: “Me prometió mantenerse en contacto incluso después de que dejara este mundo, y espero poder hacerlo. ¿Por qué no? Todo es posible en el ámbito de las comunicaciones trascendentales”. En otro testimonio leemos lo siguiente: “Una o dos semanas antes de su gloriosa partida, el Maharaja me escribió esto: ‘En adelante, Sachinandana Swami, nos asociaremos en nuestros sueños’. Y él mantuvo su promesa. Una mañana vino y nos tranquilizó, y antes de irse nos impartió esta instrucción: ‘En nuestro corazón hay dos perros que están peleando. ¿Cuál de ellos ganará?’. Y entonces dio la respuesta: ‘Ganará al que hayamos alimentado?’ ”. ¡Vaya profundidad de pensamiento!


El catálogo de cuestiones extrañas de Bhakti Tirtha continúa en forma ilimitada: Se aventó un súper rollo sobre el amor, hablaba de continuar viviendo a través de los demás, aseguraba tener una íntima relación con Krishna, decía hace un par de años que ya se iba del mundo (algo no relacionado con el cáncer pues no se lo habían diagnosticado todavía) pero luego le falló la fecha de partida, hablaba de OVNIs, creía en el animismo, etc.

Y en diciembre pasado Bhakti Tirtha Swami nos hizo una revelación sobre su jerarquía espiritual. Dijo: “Hay algunos casos excepcionales, en los que algunos de nosotros, o alguna gente, hemos venido de algunas esferas muy excelsas y nos hemos quedado un poco enredados en algunas misiones dentro de la energía material. En algunos casos extraordinarios donde llega a ocurrir esto, aparece la misericordia y el Señor hace arreglos conforme a Su deseo para reclamar a semejantes almas. Quizá en nuestra propia sociedad (Iskcon) hemos tenido a alguna gente de tal categoría, que son seres altamente evolucionados, pero que después de varias misiones se han identificado demasiado con su trabajo en vez de con su identidad. Quizá algo de eso esté ocurriendo en mi propio caso”.

El filósofo Ivan Illich declara: “No hay cosa peor que corromper lo mejor”. Esto es verdad, y lo es en forma más peligrosa cuando el grupo corrupto no puede reconocer esa corrupción. Así que cuando la GBC alega que Bhakti Tirtha Swami era “estricto consigo mismo”, es una falsedad —por lo menos desde el punto de vista ideológico.


Sin embargo, para cuando le llegó la muerte a Bhakti Tirtha, el vudú y muchas otras cosas extrañas habían desaparecido. Todo era ahora muy devocional y lo acompañaban símbolos vaisnavas selectos —la Govardhana Sila en su cabeza, la guirnalda de Tulasi rodeando su cuello, agua del Radha Kunda salpicando su cuerpo, pinturas devocionales todo a su alrededor, el canto del mantra Hare Krishna, etc. Estos eran los accesorios espirituales dignos de un Guerrero Espiritual, un rey vaisnava, un caballero devoto. Como en el caso de la persona distinguida que lleva su portafolios de Gucci, su traje de Hugo Boss, su vehículo Bentley y su reloj Rolex.

Aunque algunos se escandalicen porque yo esté haciendo semejante comparación, lo hago por una razón muy importante. Hace algunos años vi morir a un hermano espiritual de Bhakti Tirtha Swami de la manera más triste en el templo de la ciudad de México —un templo que Bhakti Tirtha visitaba regularmente. Este devoto no era un indigente: era un miembro del consejo del templo que vivía en el templo y asistía a todos los programas del templo. Sin embargo, murió solo, tirado en el suelo en su bolsa de dormir, y sin guirnaldas ni objetos auspiciosos a su alrededor.

Lo más triste es que su muerte por neumonía era totalmente prevenible, pero no tenía dinero para pagarse la atención médica que necesitaba. Los devotos y autoridades del templo no manifestaron ninguna preocupación por su estado de salud, y se le desarrolló una congestión pulmonar que lo mató.


Su muerte solitaria contrasta mucho con el fallecimiento tan elegante de Bhakti Tirtha, cuyo cuerpo fue transportado en un palanquín de la victoria, estuvo en medio de un ambiente que exudaba conciencia de Krishna, en medio de cantos con un ritmo perfecto, arreglos florales, antorchas, bailes exuberantes, y ceremonias oficiales bien organizadas. Bhakti Tirtha Swami pudo incluso escoger su “propio samadhi y todas las cosas que lo acompañan” (palabras suyas).


Por ironía del destino, Bhakti Tirtha Swami fue cuidado personalmente por su querido hermano espiritual y compañero guru Radhanath Swami. Ellos dos a la vez habían sido compañeros de Sulochan Prabhu en Nueva Vrindavana. Sin embargo, Sulochan murió sin miramientos de un balazo en la cabeza, por hablar en contra de la corrupción de los líderes autoritarios de Iskcon. Pero como Radhanath no quería que Bhakti Tirtha muriera de una manera tan vergonzosa como Sulochan, estuvo cuidándolo semana tras semana con un equipo de asistentes que lo mantenían cómodo y le permitían continuar su visnu-smaranam (su recuerdo de Krishna). También proveyó enfermeras que monitoreaban continuamente sus signos vitales y le administraban la dosis correcta de analgésicos.

Cuando Bhakti Tirtha Swami partió de este mundo se encontraba presente con él Vrakesvara Pandit Prabhu, el cantarín celestial. Bhakti tirtha le había implorado: “Canta para mí, de manera que pueda regresar a Dios”. Y dijo además: “Tu kirtana me ayuda a recordar a Srila Prabhupada y a Krishna”. No importó que Vrakesvara Pandit fuera un pederasta certificado quien ya tenía prohibido dirigir los cantos en cualquier evento de Iskcon.

Como ya se habrán imaginado, la mayoría de los miembros de Iskcon no podrán morirse como nuestro querido Guerrero Espiritual. Creo que la institución al final los tratará como mercancía descontinuada. Si creen que estoy exagerando, por favor lean el reciente comunicado de Iskcon Vrindavana sobre quienes tienen enfermedades terminales. (Los invita a no ir al templo de Vrindavana porque no serán bien recibidos.)

A pesar de todo lo anterior, estoy dispuesto a darle reconocimiento al servicio devocional que Bhakti Tirtha Swami hizo a través de los años. Él complació mucho a Srila Prabhupada al predicar en las universidades. Él dirigió muchos kirtanes en los que se entonaba el Santo Nombre de Krishna. Él dio muchas conferencias en las que despertaba el interés del público por las enseñanzas de Srila Prabhupada. Si su mente estaba totalmente enfocada en Krishna cuando murió, eso es algo muy auspicioso. Yo no soy nadie para juzgar eso. Pero me gustaría recordarles que todo lo anterior no implica ser un nitya siddha (un alma eternamente liberada), ni lo exonera de sus negligencias y de contribuir a los problemas tan serios y hasta peligrosos que padece Iskcon. Él fue más parte del problema que parte de la solución, y su partida permite que esto sea todavía más evidente.

Después de esto, los dejo con la siguiente pregunta:

¿Qué debemos esperar a futuro de los gurus de Iskcon? Yo creo que vamos a tener más de lo mismo —que quienes están iniciando discípulos pueden hacer lo que quieran mientras no vulneren demasiado a Iskcon con sus acciones. La actual actitud relajada hacia los gurus va a seguir igual. Veremos a algunos gurus continuar su campaña permanente para alcanzar el puesto de acharya sucesor, mientras que los demás los apoyarán para preservar prebendas y mantener escondidos sus secretos más oscuros.


Prepárense para ser testigos de más barroquismos en las vidas y las muertes de los personajes prominentes de Iskcon, mientras que los plebeyos seguirán viviendo en el descuido y la indiferencia. Esto me parece demasiado medioeval, y no beneficia a Iskcon por ser discriminatorio y explotador.

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