La carta que NO me pidió que escribiera - 1



(Recientemente prometimos que íbamos a reseñar lo que Bhakti Charu Swami dijo sobre otro “asociado eterno” de Srila Prabhupada, refiriéndose a Bhakti Tirtha Swami. Sin embargo, para poner este tema en contexto, decidí primero publicar un artículo que escribí sobre el mismo Bhakti Tirtha Swami en 2005, poco tiempo después de su fallecimiento.)

Por Radha Krishna das

Al igual que muchos de ustedes, le estuve dando seguimiento a la enfermedad de Bhakti Tirtha Swami (BTS), desde que le fue diagnosticada hasta su reciente fallecimiento. Todo ese tiempo estuve reflexionando sobre el sentido de su padecimiento. Mis primeros pensamientos se enfocaron en la conclusión a la que él llegó, de que su cáncer había sido el resultado de una plegaria que hizo recientemente y en la que --con el sentimiento de Vasudeva-datta-- le había pedido a Srila Prabhupada que le permitiera recibir los pecados de las almas condicionadas para liberarlas de su sufrimiento.

Vasudeva-datta le había orado al Señor Caitanya: “Mi Señor, se me parte el corazón al ver cómo sufren todas las almas condicionadas. Por lo tanto, te pido que transfieras a mi cabeza el karma de sus vidas pecaminosas. Mi querido Señor, déjame sufrir perpetuamente en una condición infernal, aceptando todas las reacciones pecaminosas de todas las entidades vivientes. Por favor, haz que termine la vida material enferma de ellas”. (CC Madhya 15.162-163.)

Bhakti Tirtha Swami quedó sorprendido por lo eficaz de su plegaria y por el cáncer que le produjo. El 14 de agosto de 2004 explicó lo siguiente: “En diez días me apareció este tumor acelerado, me dio diabetes de azúcar, me operan, y me da cáncer. La resonancia magnética no señalaba nada de esto, ni tampoco los exámenes de sangre previos. Así que mi entendimiento intuitivo o reflexión es que parece que Srila Prabhupada me está llamando de regreso, o quizá no. La plegaria ha sido aceptada, la plegaria ha sido aceptada. Ahora, acepto lo que haga con ella y cuando lo haga”.

El Maharaja continuó enfatizando este punto en los meses siguientes. El 18 de diciembre declaró: “Así, ustedes saben que a ratos me pregunto ‘¿cuánto más?’. Yo sé que nunca nos dan más de lo que podemos aguantar. Entonces, siempre hay un significado para lo que recibimos. Hay una razón, pues en mi caso imploré particularmente poder sufrir o experimentar lo que sea para poder ayudar a que un número grande de gente sea más libre en su propio viaje espiritual.

El 8 de enero de 2005 declaró: “A mi propia manera inmadura estoy tratando de seguir en algo el sentimiento de Vasudeva-datta al pedir ser usado para extinguir algunos de los obstáculos que experimentan muchos devotos y que les causa tanto sufrimiento en su vida diaria”.

Esto continuó así hasta su carta final de mayo pasado: “Quiero agradecerte mucho por ayudar a que mi vida sea un éxito al permitirme a mi humilde manera ofrecerme en sacrificio, en algo parecido a Vasudeva-datta, para tratar de ser el sirviente del sirviente”.

Satsvarupa das concuerda con él en un texto que escribió intitulado La carta que me pidió que escribiera. Dice allí: “Él quería hacer algo más dramático porque la corrupción del mundo era tan grande y también había necesidad de purificación incluso en Iskcon”. Y concluye Satsvarupa: “Algunos han dudado de su plegaria, pero yo la acepto como sincera y eficaz”. Muchos devotos compartieron la opinión de Satsvarupa y le atribuyeron el cáncer a la plegaria, hasta el punto en que algunos le pidieron que cancelara la plegaria.

Se puede argumentar que la verdadera intención de su plegaria era crear conciencia sobre la falta de equidad en Iskcon, e inspirar más relaciones de afecto entre los devotos. Sin embargo, las declaraciones aquí presentadas dejan en claro las convicciones de Bhatki Tirtha Swami: Que su plegaria para aligerar la carga del mundo le provocó el cáncer.

Por desgracia, si aceptamos su lógica aparecerán serias complicaciones teológicas, que nos obligarán a considerar a Krishna injusto o caprichoso. O sea, sería un dios que atormenta a Sus devotos para salvar a los demás. En realidad Krishna ya descendió como la extática encarnación del Señor Caitanya para salvar a los demás, y Quien —explica Srila Prabhupada— “apareció en la época actual para salvar a todas las almas” (Brahma-samhita, Introducción).

En la tradición vaisnava, los devotos y las buenas almas son protegidos y sanados por el Señor mismo —como en el caso del leproso Vasudeva— en vez de tener que sufrir como consecuencia de sus buenas intenciones. Entonces, si hacemos a un lado la palabrería, veremos que no hay relación alguna entre la compasión que podamos sentir por la gente que sufre y nuestras penas y enfermedades materiales.

Si permitimos que los devotos acepten las especulaciones de Bhakti Tirtha —ya sea confirmándolas o aceptándolas tácitamente— seremos culpables de manipular los sentimientos de ellos. Recordemos que Vasudeva-datta no contrajo ninguna enfermedad mortal como consecuencia de sus plegarias. De hecho, Sri Caitanya Mahaprabhu le instruyó que tal sacrificio era innecesario. Así que tratar de establecer una relación entre la compasión del devoto y el melanoma (cáncer de la piel) de Bhakti Tirtha, es un rasa-bhasa que no tiene cabida en la doctrina del bhakti puro. Debido a que las autoridades de Iskcon están siendo omisas con esta importante desviación, le están abriendo la puerta a futuras elucubraciones que se presentarán como si fueran las enseñanzas de Srila Prabhupada.

Creencias de este tipo encajan mejor entre ciertos cristianos o incluso con los aztecas o los shintoístas. Por ejemplo, los cristianos alegan que el Cordero de Dios fue sacrificado para limpiar los pecados de los creyentes —cuando sufrió, derramó su sangre y finalmente murió como un ladrón ordinario. Los aztecas también sacrificaban por rutina a prícipes al dios del Sol para garantizar el bienestar de la población. Y durante el festival shintoista Hadaka Matsuri de Japón, un personaje sagrado acepta el tormento de correr desnudo entre la turba ebria y alocada para quedarse con la mala fortuna de ellos.

Y aunque lo que hemos visto es una distorsión de la filosofía vaisnava, las cosas se ponen peor, hasta llegar al punto de morbo, cuando Bhakti Tirtha Swami comienza a ofrecer su propia carne para aliviar los problemas de Iskcon. Él escribe el 23 de abril de 2005: “Cuando me amputaron la pierna, la ofrecí como un sacrificio. Hice el ofrecimiento de que una gran cantidad del sufrimiento que han padecido algunas mujeres, niños, ancianos, brahmines y vacas de nuestro Movimiento, fuera absorbido por mi pierna tan deteriorada, y que cuando fuera amputada de mi cuerpo y luego desechada, también quedara eliminado algo del karma poco saludable que aqueja el cuerpo de nuestra institución”.

Pero incluso lo anterior es apenas un preludio del show principal, pues Bhakti Tirtha declara luego en la misma carta: “Así que hoy, con esa misma actitud quiero ofrecer en sacrificio el resto de lo que queda de este cuerpo. En otras palabras, quiero presentarme ante el Señor con la actitud de sarangati —de entrega total. ‘Hágase tu voluntad’, así que utilízame de esta última forma para hacer el sacrificio final en beneficio de aquellos devotos, santos y sadhus que parecen tener obstáculos infranqueables en su propio viaje espiritual”.

¡Recórcholis! Evidentemente hemos entrado al mundo de la brujería y los rituales paganos, como cuando un curandero le frota un huevo a una persona por todo el cuerpo —supuestamente para absorber toda la energía negativa— y luego lo tira. A veces también usan una paloma o una gallina para lo mismo. Pero hasta ahora nunca habíamos escuchado de alguien que ofrece su propia carne enferma. A pesar de eso, Bhakti Tirtha dice que sirve para despejar el sendero espiritual de otros vaisnavas.

El sacrificio de Bhakti Tirtha Swami —tan salpicado de necrofilia— evidentemente no es la solución para los problemas que encara Iskcon. En vez de confiar en los sacrificios shamánicos, yo le sugeriría a la clase dirigente de Iskcon que apoyen programas institucionales de ayuda para los miembros más vulnerables de la institución.

Por desgracia semejante ayuda no ha llegado o ha sido muy lenta. Quizá fue esta misma letargia institucional la que abrumó a Bhakti Tirtha Swami hasta el punto en que consideró necesario ofrece su propia carne. Lo siento Maharaja, pero ese no es el camino correcto.

Permítanme explicarles la verdadera naturaleza de la enfermedad de Bhakti Tirtha Swami, pues los devotos quedaron confundidos al ver que Krishna retiró del campo de batalla a un general tan distinguido, si Iskcon todavía tiene desafíos tan importantes por delante. En una istagosthi del 2004 BTS explicó: “Me hicieron la resonancia magnética, vieron las imágenes de los rayos x. Nadie tenía ninguna sospecha de que era cáncer, para nada. De hecho, la resonancia magnética indicaba que era posible extirpar el tumor, porque en el pasado yo no había hecho que me lo extirparan”.

“Hace veinte años, cuando empecé a tener ciertos problemas porque seguía creciendo, me hicieron una biopsia y dijeron que era benigno pero que había que quitarlo… así, recientemente empecé a tener más problemas”.

Así que, hace veinte años Bhakti Tirtha Swami se enteró que tenía un tumor benigno en el pie que empezó a crecer, y el doctor recomendó que fuera extirpado —recomendación que Bhakti Tirtha Swami desestimó.

Esta negligencia fue potencialmente lo que le provocó el melanoma o cáncer de piel. El melanoma ataca a 55,000 personas en Estados Unidos cada año, de las que 8,000 mueren. Y lo mismo ocurre con muchas otras enfermedades que no son diagnosticadas o tratadas correctamente.

Prahladananda Swami escribió lo siguiente en un tributo que le hizo a Bhakti Tirtha Swami: “Hace algunos años, en el hospital Bhaktivedanta de Mumbai, me mostraste ese pie con el que habías bailado durante años, y pude comprender que ese pie había recibido el poder del Señor Caitanya. De lo contrario, desde el punto de vista material, hubiera sido difícil usarlo siquiera para caminar”. ¿Había entonces indicios claros que Bhakti Tirtha Swami debió haberse tratado y evitar mayores complicaciones médicas?

El punto que quiero recalcar aquí es que —aun después de que el melanoma apareció— Bhakti Tirtha Swami se rehusó a reconocer que su cáncer fue probablemente el resultado de una anormalidad cutánea mal atendida. Prefirió alegar que el melanoma fue provocado por aquella plegaria compasiva. Al hacer eso, Bhakti Tirtha perdió credibilidad y también una valiosa oportunidad de utilizar su propia enfermedad para educar a los devotos de Iskcon para que se vuelvan más cuidadosos con su propia salud.

(Continuará)

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