La Pandilla de Hridayananda y Brahmatirtha: Escándalos de Líderes, "Enfermedad Mental" e Hipocresía

por Lalita Madhava devi dasi

Nov 13, Brattleboro, Vermont, USA (SUN) — En su artículo Consecuencias de Escándalos de los Líderes, Joe Muniandy cita al académico Anson Shupe en lo relativo a un proceso inductivo de cinco pasos de desencanto con los líderes religiosos.

Un extracto del Paso 2 dice: "Un creciente número de eventos incómodos... desestabilizan los cimientos de la autoridad. A algunos de los líderes se les acusa de cometer faltas graves; a otros se les acusa de hacerse de “la vista gorda” ante obvias y flagrantes desviaciones, en vez de sonar la alarma".

Dejenme decir que los cinco pasos se me hacen completamente aplicables a Iskcon y al entero GBC, y podríamos escribir muchísimo al respecto. Pero, en relación con los aspectos muy específicos del tema de Hridayananda de los que he estado hablando (a saber, el escándalo de Devamrta, la alerta que apareció en el grupo Istagosthi de Yahoo, y la recurrente mentira de etiquetar a la gente como "con un historial de enfermedad mental"), quisiera examinar una de tantas maneras en que el "proceso inductivo de desencanto" se refiere a Brahmatirtha.

Se considera universalmente a Brahmatirtha como el asociado, confidente y consejero más cercano de Hridayananda, y ellos están en comunicación cercana todos los días.

Hace algunos años la esposa de Brahmatirtha me dijo que éste había empezado a tomar una droga farmacéutica para un padecimiento que ella describió como un "desequilibrio médico", y que era, según se había diagnosticado, la causa de los cambios tan erráticos en su estado de ánimo, y de su legendario comportamiento explosivo e injurioso hacia los devotos.

Esto no es para apenarse, y sé de varios devotos que usan medicamentos anti-depresivos y anti-ansiolíticos. Y parece que estos medicamentos funcionaron porque se vieron cambios permanentes en él.

Pero hay un problema: Hridayananda nunca duda en consultar a Brahmatirtha. (Les garantizo que Hridayananda se puso al teléfono con él en el instante en que fue publicada la carta de Aniruddha). Por lo tanto, incluso si Brahmatirtha no fue personalmente el arquitecto de la campaña de contrataque y no fue parte de la estrategia para publicar la alerta "Tengan Cuidado" en Istagosthi enviada a todos los discípulos de Hridayananda, por lo menos supo de su existencia. Y en la "alerta" y en la declaración que hizo Malati Manjari sobre Aniruddha, vemos como lo estigmatizan y desacreditan como un "enfermo mental" debido a que tuvo una depresión, para sí invalidar lo que dijo.

Lo que me gustaría saber es, ¿cómo pudo Brahmatirtha ser parte de algo tan vergonzoso cuando él mismo estuvo, o todavía está, tomando medicamentos para combatir un padecimiento similar?

En un pasado bochornoso, Brahmatirtha solía etiquetar a la gente de "loca" en forma despreciable y con tintes políticos (y decir "con un historial de enfermedad mental", es una manera nueva y más sofisticada de llamarlos "locos"). Y al hacer esto le ha causado a la gente incalculable cantidad de aflicción, sufrimiento y angustia. Pero pensaríamos que hoy él ya no estaría haciendo esas cosas (ya sea personalmente o como facilitador o cómplice de Hridayananda), pues ya le hicieron su diagnóstico siquiátrico y lo están medicando.

Así que, ya ni hablar de "estar desilusionada con los líderes religiosos" tal como lo describe Shupe (pues ya me había desilusionado hace mucho de estos "líderes religiosos"), estoy desilusionada de ellos dos como seres humanos. Esta instancia de evidente hipocresía y politiquería sucia dice mucho sobre su carácter y nos da a entender que ninguno de los dos tiene la más mínima decencia e integridad.

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Aunque me he enfocado en la alerta publicada en el grupo Istagosthi de Yahoo como una cuestión de principios (y estoy analizando con mucho detalle sus variadísimas implicaciones, que se expanden hacia afuera como ondas concéntricas), esto es algo que también me ha afectado a un nivel personal.

En 1990 le escribí una carta a otro líder de Iskcon (creo que fue a Ravindra Svarupa, el "reformador" que se vendió), documentando los múltiples abusos de Hridayananda en su posición de Acharya de Zona en Florida. Por alguna razón desconocida se filtró la carta y paró en manos de Nityananda das (Nico Kuyt) quien la publicó en la Vedic Village Review. Esta carta decía puras verdades, pero Brahmatirtha se puso totalmente histérico (esto fue antes de que empezara a tomar sus medicamentos). Fue con el presidente del templo de Alachua y le dijo que yo estaba "loca" y que era una "aparadhi", y trató de que me desterraran del templo. Brhamatirtha trató de que me desterraran del templo de Krishna. (Qué malvado es tratar mediante manipulaciones políticas obscuras de impedir que otro vaisnava participe en el kirtan y vea a las Deidades. Y por extensión, mi pobre hija hubiera también sido desterrada del templo.) Cuando esa estratagema no funcionó (debido a que los devotos mayores ya le traían ganas a Hridayananda), Brahmatirtha se acercó a mi nuevo esposo, quien era discípulo de Hridayananda, ¡y le dijo que yo estaba loca y trató de ponerlo en mi contra y romper nuestro matrimonio!

Quiero dejar constancia de que yo no tengo ningún "historial de enfermedad mental", ni he sufrido de depresiones ni cosas por el estilo. Sin embargo, este terrible hombrecillo trató de destruir mi vida supuestamente porque estaba "loca" por hablar en contra de las fechorías de Hridayananda.

Con el tiempo se fueron arreglando las cosas con Hridayananda y Brahmatirtha, y hasta fuimos amigos, y estaba dispuesta a olvidar y perdonar su mal comportamiento del pasado (aunque ninguno de los dos haya tenido la integridad de disculparse por lo ocurrido), si tan sólo hubieran dejado de reincidir en semejantes actividades tan desgraciadas. Pero el aviso de alerta que publicaron en su grupo Istagoshti de Yahoo fue prueba positiva y contundente que ambos están todavía en sus andadas, todavía tratando de ocultar el desastre de Devamrta, todavía mintiendo y todavía tratando de manipular a la gente (a la gente que los consideran líderes espirituales), polarizarla y destruir sus relaciones con otros. (De seguro ninguno de esos seguidores iba a querer de nuevo asociarse con Aniruddha después de escuchar que tiene una "enfermedad mental" y que está escribiendo " todo tipo de cosas falsas y malintencionadas").

Y todos estos pequeños devotos jóvenes (y viejos, como Chandrabhanu), quienes corren rápidamente en defensa de Howard (y que dicen consas terribles de gente que ni conocen) deberían aprender algo de todo esto, porque quién sabe si en el futuro les toque a ellos ser víctimas del despreciable comportamiento de su propio supuesto guru y de su turbio asesor.

(Esta nota apareció originalmente en inglés en el Sampradaya Sun.)

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